dijous, 12 d’abril de 2012

A don Esteban Puig i Puig

A don Esteban Puig y Puig



Largo y enjuto, sencillote y llano,
brindaste al ajedrez todas las cremas
de nocturnos desvelos, y en tus temas
hay el regalo de tu aliento humano.
El cerebro, motor; cincel, la mano,
todo tú forjador de teoremas,
en partidas, finales y problemas
cuajó la esencia de tu numen sano.
Hoy, por doquier, aflora, deslumbrante,
la gran semilla que esparciste en vida,
y el ajedrez, cual astro rutilante,
impera ufano y su fulgor anida,
en su entraña feraz, la luz brillante
en tus sueños, otrora, presentida.


Demetrio Pereda

A don José Paluzie Lucena

A don José Paluzie Lucena



“Manual del Ajedrez” fue el incentivo
que despertó la sed de mi insipiencia;
en él hallé los goces y la ciencia
del juego más hermoso y sugestivo.
Desde entonces, ganado, fui cautivo
y devoto sin par, con vehemencia,
de la lucha de piezas que es esencia
de combate incruento, pero vivo.
Aún parece, maestro, que te veo,
vagando, señorial, por las estancias
y archivos de tu casa, y aún recreo
mis ojos en memorias ya muy rancias,
cuando evoco las mieles y fragancias
de tu obra, en libros que a menudo leo.

A don Valentín Marín

A don Valentín Marín


Sentado ante nosotros, como un gran Patriarca,
honra con su presencia nuestra fiesta magnífica,
Don Valentín Marín, que con su paso marca,
en nuestro bello juego, una época prolífica.
Poeta del problema, con desenfado crea
joyas que valorizan el vigor de su estro,
y es, cuando el espíritu con sus obras recrea,
como un gran compañero, nuestro in signe maestro.
Líder en cien torneos, su carrera jalonan
premios  y recompensas y, al largo de su vida,
innúmeras victorias sus méritos pregonan.
Orgullosos de ser de su progenie y raza,
brindamos por su gloria, de refulgir henchida,
que es de nuestro ajedrez invencible coraza.